¿Instagram es una droga? Arranca el macrojuicio contra Meta por la adicción de menores

Escrito el 18/08/2026
(abc)

Hace treinta años, los grandes juicios contra la industria tabacalera cambiaron para siempre el negocio de la nicotina en EE.UU. Ahora, desde un tribunal federal de California, podría empezar a ocurrir lo mismo para las redes sociales en su relación con menores : este martes ha arrancado un macrojuicio impulsado por una treintena de estados contra Meta -la compañía de Facebook e Instagram- por crear y promocionar redes sociales adictivas y dañinas para los más pequeños. Y, además, ocultar que sabían de sus efectos perniciosos. El juicio busca una compensación descomunal, 200.000 millones de dólares, y cambios en esas plataformas para limitar los daños en niños y jóvenes. «El modelo de negocio de Meta funcionó especialmente bien con los niños», ha asegurado Megan O'Neill, la vice fiscal general de California, que ha tomado la palabra por parte de los demandantes en los argumentos iniciales con los que ha comenzado el juicio. «Enganchar a los usuarios. Retenerlos todo el tiempo posible. Conseguir sus datos personales. Ocultar la verdad a la sociedad», ha dicho sobre el modo de actuar del gigante tecnológico. «Facebook e Instagram fueron diseñados para que los niños se engancharan a ellos y que volvieran una y otra vez, incluso sabiendo que es algo malo para ellos», ha dicho O'Neill. La demanda de estos estados arrancó en 2023, después de que EE.UU. y el mundo sufrieran la conmoción de las revelaciones de una antigua ejecutiva de Facebook, Frances Haugen. Acudió al Congreso y reveló que su compañía era consciente de que sus redes sociales -en especial, Instagram, entonces la más popular entre los más jóvenes- tenía impactos dañinos en los menores. Aquello provocó que 29 estados demandaran a Meta, que ha tratado sin éxito de evitar este juicio, con exigencias de desestimar o, al menos, trocear la demanda. El macrojuicio es el principal trueno de la tormenta judicial que afrontan Meta y otras tecnológicas. Hay en marcha miles de demandas por parte de gobiernos locales, distritos escolares e individuos. Muchas de ellas están aplicando el guión aprendido en la década de 1990 contra las tabacaleras: demostrar que eran perniciosas y que lo sabían. Y están teniendo éxito: en marzo, un juzgado estatal de California concedió a una joven de 20 años una compensación de 6 millones de dólares por los daños creados por Meta y YouTube, las compañías a las que estaba enganchada. Y este mismo mes un juez de Nuevo México ha exigido a Meta el pago de mil millones de dólares por violación de las leyes de protección de los consumidores. Otras demandas multimillonarias también afectan a redes sociales como TikTok y Snapchat. En el juicio que ha comenzado ahora en Los Ángeles, las demandas de los 29 estados se han consolidado en cuatro de ellos: California, Kentucky, Nueva Jersey y Colorado. «Lo conseguimos con el tabaco en los noventa y lo lograremos ahora con Meta», ha dicho el fiscal general de Kentucky, Russell Coleman. Un jurado asesor de ocho personas escuchará pruebas y testimonios durante un periodo de entre seis y ocho semanas y dará una recomendación a la jueza del caso, Yvonne Gonzalez Rogers. Pero será esta última quien decida el veredicto y la eventual compensación. Meta se juega una compensación desorbitada, que equivale al 14% de su actual valoración bursátil. Pero también se juega que le impongan cambios en las cuentas de menores que políticos y activistas reclaman desde hace tiempo para evitar los efectos perniciosos: verificación paternal, eliminación del 'autoplay' -sucesión infinita de vídeos-, adiós a los filtros de embellecimiento, cambios en el algoritmo que manipula la dopamina o prohibición de tener cuentas múltiples. Y tomarse en serio las cortapisas para que los menores de 13 años no tengan acceso: se estima que el 20% de los niños de 11 años y el 30% de los de 12 años están en Instagram. Durante el juicio, Meta tratará de convencer al jurado y a la jueza de que sus plataformas tienen elementos protectores para los menores y que hacen todo lo posible para evitar efectos dañinos. El abogado que representa a la compañía, Paul Schmidt, defendió en su exposición inicial que la compañía busca ofrecer servicios atractivos y demandados por sus usuarios, no causar daño. Durante su turno, recordó las modificaciones que Meta ha aplicado a sus redes sociales para evitar efectos dañinos y pidió al jurado que mantenga una «mente abierta», sabedor de la creciente mala imagen pública que tiene la compañía. Parte de esa mala imagen tiene que ver con las revelaciones de discusiones internas. El propio Schmidt adelantó que durante el juicio se verán ejemplos de «lenguaje relajado» por parte de empleados de Meta, que no dejan bien a la compañía ni a sus intenciones. Uno de esos ejemplos es un intercambio por email, en el que un empleado escribe a un compañero: «Oh, Dios mío, Instagram es una droga». El otro responde con un «Lol», una expresión que significa 'Laugh out loud', 'ríete fuerte'.