Reino Unido tiene intención de prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años con el fin de protegerlos de los efectos más nocivos de internet. Además, impondrá restricciones a los chatbots de IA que pueden mantener relaciones sentimentales con los usuarios -como ser sus novios- y a las plataformas de videojuegos y retransmisiones en directo para evitar que los jóvenes puedan emplearlos para hablar con desconocidos. Así lo ha anunciado este lunes el primer ministro, Keir Starmer, en una rueda de prensa en la que ha catalogado la medida como «trascendental para la historia del país». Espera que la legislación, la más ambiciosa para el control de redes sociales, entre en funcionamiento a inicios de 2027, probablemente para la primavera. «Todos los padres pueden verlo con sus propios ojos. Las redes sociales están haciendo infelices a los niños. Facilitan que los acosadores los hostiguen y abusen de ellos, e incluso podrían estar perjudicando su salud mental al exponerlos a contenido peligroso porque es lo que llama la atención», ha afirmado el primer ministro. La decisión supone un giro significativo para el propio jefe del Gobierno. Durante meses, evitó respaldar una prohibición generalizada. Este lunes reconoció que modificó su posición tras escuchar a familias afectadas por tragedias vinculadas a las redes sociales, como suicidios de menores, analizar las respuestas recibidas durante la consulta pública impulsada por el Ejecutivo y estudiar las experiencias de otros países. El primer ministro defendió que las redes sociales están «diseñadas para ser adictivas» mediante el empleo de funciones como el desplazamiento infinito, que está pensado «para mantenerte enganchado durante horas» a la pantalla. Según destaca, el uso de herramientas de esta clase «impide que los niños hagan sus deberes, lean, jueguen con sus amigos al aire libre o se acuesten a una hora decente». El laborista ha reconocido que legislar en este ámbito es complicado. Da por hecho que algunos menores lograrán esquivar la prohibición, pero considera que esa no es razón para no tratar de impedirles el acceso. No hacer nada, según ha señalado, sería como no prohibir la venta de alcohol a menores simplemente porque un niño ha conseguido comprar una bebida. De acuerdo con los planes del Gobierno, aplicaciones como Instagram, TikTok o Youtube dejarán a estar disponibles para los niños que no hayan cumplido los 16 años tan pronto como la primavera que viene. Las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp o Signal, no se verán afectadas, por lo que los menores podrán emplearlas con normalidad. Starmer también anunció que se tomarán medidas para bloquear «funciones perjudiciales» como las transmisiones en directo y la comunicación con menores de 16 años con desconocidos a través de otras plataformas, como los videojuegos. Las restricciones a estas funcionalidades también estarán activas por defecto para los menores de 16 y 17 años, para «evitar un cambio drástico» al cumplir los 16. Los menores tampoco podrán seguir accediendo a chatbots de inteligencia artificial que puedan funcionar como «compañeros románticos» -con capacidad para simular relaciones sentimentales y sexuales con los usuarios- hasta que alcancen la mayoría de edad. Y el plan no acaba aquí. Gobierno tiene intención de analizar con detalle la posible aplicación de toques de queda de uso nocturno y restricciones a funciones como el desplazamiento infinito para todos los que no hayan alcanzado la mayoría de edad. Con estos movimientos, Reino Unido iría un paso más allá que Australia, país en el que se prohibió el acceso a redes a menores de 16 años el pasado diciembre; pero en el que no se tomaron medidas concretas para controlar los videojuegos o para la probable prohibición de funcionalidades que podrían resultar adictivas. Starmer remarcó que la legislación se hará cumplir mediante acciones concretas contra las plataformas, no contra los menores que traten de saltársela. El regulador británico de las comunicaciones, Ofcom, será el encargado de llevar a cabo un estudio rápido para establecer la mejor manera de verificar si alguien es mayor de 16 años cuando intente acceder a cualquier plataforma prohibida. La iniciativa cuenta con un respaldo significativo entre la población, aunque ese apoyo convive con un notable escepticismo sobre su eficacia real. Una encuesta publicada por YouGov este mismo lunes revela que aproximadamente tres cuartas partes de los padres apoyan la medida. Sin embargo, más de la mitad considera que no logrará impedir que los adolescentes accedan a las plataformas. La experiencia australiana constituye precisamente uno de los argumentos utilizados por quienes cuestionan la propuesta. Recuerdan que numerosos adolescentes han encontrado formas de eludir las restricciones mediante redes privadas virtuales, conocidas como VPN, y otros mecanismos. Robert Jenrick, de Reform UK, calificó la medida de «bien intencionada», aunque añadió que resulta «muy poco práctica» y que es «altamente improbable» que consiga los resultados perseguidos. El líder la formación, Nigel Farage, fue igualmente crítico: «Aunque está bien intencionada, es improbable que funcione dada la adopción masiva de las VPN». El caso que más profundamente transformó el debate británico fue el de Molly Russell, la adolescente de 14 años que se quitó la vida en 2017 después de haber estado expuesta durante meses a contenidos relacionados con la autolesión y el suicidio en distintas plataformas. Starmer citó en varias ocasiones el sufrimiento de familias como la de Molly para justificar la necesidad de actuar y expresó públicamente su respeto hacia Ian Russell, padre de la joven. Sin embargo, Russell y la fundación creada en memoria de su hija consideran que el Gobierno está actuando sobre los síntomas y no sobre la raíz del problema, que reside en los algoritmos que recomiendan y amplifican contenidos dañinos. El desacuerdo también atraviesa al sector de la protección infantil. Mientras organizaciones como la NSPCC, National Society for the Prevention of Cruelty to Children, la principal organización benéfica de protección infantil del Reino Unido, celebraron la decisión, otras voces han advertido de posibles efectos no deseados. Algunas organizaciones han alertado de que una prohibición general podría incrementar el aislamiento de determinados colectivos, especialmente jóvenes LGBTQ+, adolescentes con discapacidad o menores que encuentran en internet espacios de apoyo difíciles de hallar en sus entornos físicos. Como era de esperar, las redes sociales se han pronunciado en contra de la legislación. Un portavoz de Meta, matriz de Facebook e Instagram, ha señalado que Reino Unido «corre el riesgo de aislar a los adolescentes». Desde YouTube se ha apuntado que «las prohibiciones generalizadas alejan a los niños de experiencias seleccionadas, supervisadas y beneficiosas, y los dirigen hacia servicios anónimos y menos seguros».
Reino Unido prohibirá el acceso a redes sociales a los menores de 16 años por «hacer infelices a los niños»
Escrito el 15/06/2026
(abc)
