Miles de españoles intercambian contenido sexual de mujeres y niñas en Telegram

Escrito el 08/04/2026
(abc)

Miles de hombres españoles están utilizando activamente Telegram para intercambiar contenido sexual no consensuado de mujeres, algunas de ellas menores de edad, y compartir datos privados y vídeos de las víctimas. Así se recoge en un reciente estudio elaborado por la organización sin ánimo de lucro AI Forensics , en el que, además, se acusa a la aplicación de mensajería de «facilitar el abuso» al no moderar correctamente este clase de contenido. La investigación ha sido dirigida por la socióloga italiana Silvia Semenzin , quien ya realizó un estudio similar en 2019 centrado exclusivamente en grupos italianos. «Me ha sorprendido mucho el avance que está teniendo la inteligencia artificial para manipular imágenes de mujeres, lo que hace que a día de hoy cualquiera pueda ser víctima de esta violencia. También la pedagogía compartida entre países, con fantasías de violación compartida que incluso se está monetizando», explica Semenzin en conversación con ABC. Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron casi 2,8 millones de mensajes publicados durante seis semanas en 16 grupos y canales de Telegram, ocho en España y ocho en Italia. En ese periodo, encontraron más de 24.000 usuarios activos implicados en la difusión de contenido abusivo. Algunas de estas comunidades alcanzan los 25.000 miembros en el caso de España , lo que evidencia la magnitud del fenómeno. «El caso de España es muy interesante. Los grupos italianos, por ejemplo, han evolucionado con el tiempo debido a los escándalos, sin embargo, en los grupos españoles se comparten los contenidos de forma más directa sin cuidar la privacidad. No se sienten observados, entonces hay más imágenes y vídeos abusivos dentro de los grupos. Hasta crean relaciones de amistad y se animan los unos a los otros», dice la socióloga. La mayoría del contenido compartido consiste, directamente, en imágenes sexuales de mujeres y niñas . Sin embargo, en su interior se puede encontrar una amplia variedad de prácticas abusivas, como material generado a partir de fotos reales mediante el uso de IA, la difusión de datos personales de mujeres reales, la promoción de servicios de 'hackeo' de cuentas de redes sociales, grabaciones con cámara oculta -algunas realizadas en institutos de secundaria- o conversaciones que incitan al acoso e, incluso, la violación. Para hacerse una idea de lo que hay en el interior de estos grupos, solo hace falta revisar algunos de los mensajes que se vierten en su interior y han sido recogidos en el artículo. En uno de ellos, un usuario afirma que tiene sexo con su hijastra «de 14», y que busca «alguien que haga lo mismo y tenga pruebas«. »Alguno me presta su novia para humillarla y pajearme?», apunta otro. «Comparto número de putas para morbosear», señala un segundo internauta. »¿Vídeos de violación?«, solicita otro. La mayoría de imágenes, vídeos y audios que se comparten en estos grupos afecta a mujeres y niñas corrientes , incluidas novias, amigas, conocidas y exparejas de los usuarios. También se intercambia contenido perteneciente a famosas e 'influencers', algo que es bastante habitual en la red desde hace años. Especialmente ahora, cuando la inteligencia artificial generativa permite a cualquiera con algo de maña editar una fotografía para que la víctima aparezca desnuda. El análisis muestra que estas comunidades no funcionan de manera caótica, sino que hay una organización interna clara . En ellas se repiten distintos perfiles de usuario: por un lado, quienes actúan como proveedores de contenido y ofrecen material para intercambiar o vender; por otro, quienes lo solicitan de forma constante; y, finalmente, administradores o mediadores que se encargan de fijar normas y mantener el funcionamiento del grupo. Es difícil saber cuál es el usuario tipo de estos grupos debido al pseudoanonimato que proporciona Telegram, sin embargo, a raíz de los mensajes, los investigadores se hacen una idea. «La mayoría de los usuarios pueden rondar más o menos los 25 años , pero en los grupos también hay menores de edad que comparten imágenes de niñas. Hay otros que son mucho más mayores, porque no hay una franja de edad clara; igual que tampoco la hay para las víctimas. Cualquier mujer puede verse afectada», dice Semenzin. El estudio concluye que el abuso no es algo puntual ni aislado, sino un fenómeno estructural que Telegram parece facilitar con su propio diseño, ya que permite el anonimato, la difusión masiva y una moderación limitada. «Nosotros creemos que tiene mucha responsabilidad. Creemos que es mediador de este tipo de violencia y que, además, la amplifica, porque pone a disposición de los usuarios una serie de funciones de pago como los bots, que hasta pueden 'desnudar' las imágenes de las mujeres dentro de la aplicación», dice Semenzin. La socióloga remarca que la 'app' es «muy consciente de que estos grupos existen desde hace años, pero nunca ha hecho nada»: «Se desinteresa mucho, porque estos grupos tan grandes también le permiten hacer negocio». Fuentes de Telegram señalan en un comunicado remitido a este periódico que la «pornografía no consentida, incluyendo la pornografía 'deepfake', está explícitamente prohibida por los términos de servicio de Telegram y se elimina en cuanto se detecta». La aplicación señala que «los moderadores, apoyados con herramientas personalizadas de IA, supervisan de forma proactiva las secciones públicas de la plataforma y aceptan denuncias para eliminar millones de contenidos dañinos cada día». También «rechaza categóricamente que permita estructuralmente la monetización o la difusión a gran escala del abuso sexual basado en imágenes». Sin embargo, Semenzin apunta que el trabajo que realiza Telegram sigue siendo insuficiente. Y los criminales opinan lo mismo: «Los usuarios entienden Telegram como un lugar seguro para hacer lo que hacen porque saben que ahí no les va a pasar nada, y eso lo dicen tranquilamente en los grupos».